Un corazón sano en el Día de la Resurrección
وَلَا تُخْزِنِى يَوْمَ يُبْعَثُونَ (87)
87. y no me humilles el Día de la Resurrección,
يَوْمَ لَا يَنفَعُ مَالٌۭ وَلَا بَنُونَ (88)
88. el día en que de nada servirán las riquezas ni los hijos,
إِلَّا مَنْ أَتَى ٱللَّهَ بِقَلْبٍۢ سَلِيمٍۢ (89)
89. y solo estará a salvo quien se presente ante Dios con un corazón puro[1]”.
Notas
[1] El sabio Ibn Rayab dijo: “En el caso del creyente que complete y purifique su monoteísmo siendo sincero con Dios, cumpliendo con las condiciones y estipulaciones del monoteísmo en su corazón, su lengua y su cuerpo, esto ha de garantizarle el perdón de todos los pecados, así también la salvación del Fuego del Infierno. A quien complete y purifique el monoteísmo en su corazón, le será extraído de este todo amor devocional, respeto, temor y reverencia por todo lo que no sea Dios. Entonces le serán borrados todos los pecados, aunque fueran tantos como la espuma de los mares”.